DONDE HABITA EL AMOR


DONDE HABITA EL AMOR

Donde habita el amor, es nuestro  hábitat.
Donde habita el amor, existe el encuentro total de todos los seres.
Donde habita el amor, es un paraíso de formas y colores donde se puede volar, bailar, cantar, soñar, reír, vivir, disfrutar, abrazar, sentir, …
Para encontrar donde habita el amor, hay que imaginar, hay que recordar, es nuestro lugar. Se parece mucho a un bosque verde con sus praderas, con sus árboles, sus ríos, sus lagos, con sus seres vivos, con “nuestro ser” bailando en círculos con otros seres, seres sintiendo el poder del amor.
Donde habita el amor, no vivimos en dualidad no existe la polaridad, no sentimos una cosa en contraposición a otra. No hay contrarios. No hay temor en contraposición al amor, no hay odio en contraposición al amor, solo habita un sentimiento universal e inmenso que lo impregna todo. Es una atmósfera alimenticia que te llena de arriba abajo, sientes tu ser pleno, lleno, vivo, completo e infinito.
El camino que nos lleva a donde habita el amor, hay que buscarlo en nuestro interior, sentir nuestro corazón, dejar que fluya una maravillosa relación con la mente. Crear una mirada que desprenda amor hacia la vida. Sentir como sale un flujo de amor del corazón que inunda todo el planeta y te inunda a ti.
Donde habita el amor, este maravilloso lugar al que todos podemos acceder con solo querer, está esperando aquí, ¿lo habitamos?

TRANSCENDIENDO EL VIVIR CON MIEDO




Vivir con miedo es una forma de mal vivir, vivir con miedo es vivir la vida en sufrimiento, vivir con miedo es no confiar.
En nuestra educación emocional generada a partir del clan familiar, del clan social y del clan religioso nos hemos y han educado de forma inconsciente en una cultura basada en el temor y el miedo. Miedo a pecar, miedo a hacer el ridículo, miedo a herir a otro, miedo a cagarla, miedo a no estar a la altura, miedo a fracasar, miedo a la enfermedad, miedo a...
Desde esta perspectiva, nos podemos sentir temerosos y algunas veces pequeños. Así se genera el caldo de cultivo necesario y suficiente para no sentirnos merecedores de felicidad, ni sentirnos bien.
¿Qué tal, si entramos en rebeldía ante cualquier creencia que nos haga sentir inseguridad, intranquilidad, miedo?
 ¿Qué tal, si vemos la belleza de haber vivido con miedo y damos el paso siguiente y empezamos a desprendernos de cualquier creencia pensamiento que nos haga sufrir?
¿Qué tal, si empezamos a creer y crear modelos educativos a nuestro sentir auténtico?
¿Qué tal, si empezamos a ver la vida con una nueva luz, una nueva luz de nosotros mismos, una luz de colores, una luz con todos los colores que podamos imaginar?
Animo a que seamos “creadores” de una nueva forma de vivir la vida sin temor, una nueva forma de ver la vida con “amor”, hacia uno mismo y hacia el resto de seres.
Desde una perspectiva de mayor nivel, sintiéndose “estrellas” en lugar de “planetas” sin luz propia orbitando a la luz de creencias del momento histórico que nos toca vivir. Desde la perspectiva de que somos creadores de nuestra propia luz y creadores de creencias que nos hagan sentir y estar mejor, invito a transcender el vivir con miedo.
Y para acabar si por el camino hacemos alguna cagadita, no pasa nada, las estrellas cagan luz.


DICTADURA O TU DICTADURA


Vivimos en una sociedad basada o apoyada en pilares o creencias, las creencias son necesarias para vivir, nadie puede vivir la vida sin creencias.
Creencias que conforman: el tipo de familia, el tipo de sociedad, el tipo de religión, el tipo de persona, etc… 

La dualidad nos posiciona en función de las creencias que nos habiten. La dualidad que no es más que un posicionamiento dentro de una caja de valores, nos hace ver las cosas desde una determinada perspectiva.
Al vivir la vida desde la dualidad podemos reconocer una dictadura externa, algo que no va con nosotros, algo que no nos hace sentir libres, y por tanto, rechazar esa dictadura pasándonos a otro polo para compensar la balanza.
Ese posicionamiento, si no lo hacemos desde el conocimiento, desde el amor y la comprensión podemos crear nuestra propia caja de valores e imponer nuestra propia dictadura que se opone a la anterior. De esa forma vivimos la vida en dualidad y nos vamos de un extremo al otro. 
Para reconocer esto hay que sentir, sentir un polo y sentir el otro, si ninguno de los dos aporta paz, tranquilidad y amor suficiente, significa que las dos son dictaduras. 

Una dictadura te viene del exterior y la otra por contraposición la impones tú desde el rechazo.

Para dar más luz al tema voy a poner un ejemplo.

Supongamos que en una determinada familia (abuelos, hijos, yernos, nueras y cualquiera que ingrese en esa familia) existe la tradición de comer juntos todos los domingos y hay un miembro que no le gusta hacer esto y prefiere hacer otras cosas. No se encuentra a gusto, pero no sabe cómo realizar lo que desea sin molestar a nadie, además a esa persona seguramente nadie le ha preguntado nunca si realmente le apetece comer en familia como manda la tradición. Aquí hay de forma inconsciente una imposición no declarada hacia toda persona que ingrese en el clan familiar y una forma de dictadura muy sutil. Toda imposición, aunque sea de forma inconsciente pasa a ser una forma de dictadura. Un día éste miembro de la familia se revela y decide que se acabó, que ni él ni su pareja, ni sus hijos vuelven a ir a esas comidas familiares que tan poco le gustan, pasando así de una dictadura a su dictadura, las dos imponen a los demás y producen el mismo efecto.

¿Cómo resolver el problema sin caer en dualidad?
La respuesta está en no imponer tu propia dictadura, igual que se te imponía el comer todos los domingos. Desde una perspectiva de autoconocimiento y comprensión a ti y al resto de personas, respetar las creencias de los otros y mirar de utilizar las que mejor se ajustan a tu sentir, a tu corazón y dejar que cada uno haga lo que sienta, que cada uno se sienta libre para hacer lo que su corazón le dicte.
La clave puede estar no dar por supuesto que todo el mundo siente y piensa como piensas tú y desde esa comprensión, preguntar que les apetece hacer y respetarlo.