VALORAR, ACEPTAR Y AMAR


Valorar es un acto de amor. Nos ayuda mucho el contraste. Aquello que no nos agrada, ayuda a valorar lo que nos gusta. Desde esta perspectiva, lo que gusta y lo que no gusta forma parte de nuestro propio aprendizaje y autoconocimiento.
Valorar las cosas que tenemos, la vida, la salud, la amistad, el amor, la oportunidad de crecer cada día mirando todo como un  niño ilusionado ante la llegada de los reyes magos o la magia de un ilusionista.
Valorar distanciándonos del juicio de valor, que corroe la valoración objetiva y tiene poca o nula perspectiva. Pues todo lo que gusta y lo que no gusta forma parte de la vida. Todo sirve.
La caída sirve para aprender a andar, sin caída no hay aprendizaje.
Así pues, valoremos con amor toda circunstancia de la vida, toda persona, ser, o experiencia pues de ahí sacaremos nuestra realidad y quienes somos.
Desde la azotea del amor, el caminar se vuelve algo más ligero.
Desde una consciencia más acorde a nuestra verdadera esencia se vive más alineado hacia nuestro propósito de vida.
Desde el agradecer cualquier experiencia, se siente el ser humano mejor.
Desde el abrazar sin juicio de valor al otro se divisa una perspectiva agradable y feliz.
Desde el autoconocimiento personal se valora, acepta y ama la vida en su totalidad.

DEL ENAMORAMIENTO AL AMOR


Ana a sus casi cuarenta, ha vivido bastantes experiencias en su vida, ya se encuentra en esa edad que es punto de inflexión en la existencia de la mayoría de seres humanos.
Realiza un trabajo vocacional y dedicado a los demás. Ha estado enamorada de forma ingrávida y sutil durante muchos años de su pareja. Y ha empezado a sentir que ya no lo ve igual, que ya no siente las mariposas de los primeros años.  
Esto la lleva desconcertada, alberga dudas sobre su amor. Se maneja entre compartir lo que siente con su amiga del alma. Necesita compartir lo que vive y siente. Y por su puesto, tiene miedo de hablarlo con su pareja.
En un acto de valentía y necesidad comparte sus emociones con su amiga Isabel.
Isabel viene de experimentar estas dudas también en su relación. Ella ha estado investigando y buscando respuestas a sus sentires y por su vida han pasado libros de crecimiento personal, además, ha realizado diferentes cursos de formación enfocados todos al autoconocimiento. 
Viene impactada por los últimos cursos de autoconocimiento, donde ha despertado mayor consciencia personal y empoderamiento para vivir desde su sentir.
Ha llegado a entender que nuestros sentires están marcados por nuestro programa personal de creencias. Entiende que no se puede generalizar lo que pensamos desde nuestra mirada, ya que  nuestra mirada tiene el enfoque de nuestra programación personal. Y que nuestra programación mental obedece a nuestras experiencias en los clanes donde nos hemos desarrollado. Ya tiene claro que vemos a los otros con nuestras lentes, graduadas solo para nosotros. Y entiende, que el enamoramiento es un momento especial a vivir, en el que no llevamos gafas, lo cual nos ayuda a sentir las emociones ingrávidas y sutiles. Y el día que nos colocamos nuestra gafas vemos y sentimos según nuestro propio programa. 
Isabel cerveza en mano, hace consciente a Ana de esto y la invita a amar con gafas, con todos sus programas. La hace consciente de que uno de los retos de la vida es amar conscientemente, observando todos los pensamientos internos y buscando a que se debe esa forma de ver la vida y pensar. También, la invita a cambiar creencias por otras que la lleven a vivir mejor y más feliz.
Ana ahora es consciente de que a través del autoconocimento, tiene la oportunidad de vivir lo que es el amor verdadero. Ahora es consciente de que puede necesitar cambios de lentes a medida que vaya viviendo la vida y experimentándola.



MEJORANDO LA VIDA


Este post está dedicado para todas aquellas personas que dedican tiempo y recursos para mejorar la vida de otros.
Lo hagan desde donde lo hagan, gracias.
El planeta tiene seres humanos que a través de sus acciones, colaboraciones, dedicaciones, aporte de recursos, generan cambios muy importantes en la vida de otros seres humanos con menor acceso a educación, salud, alimentación, calidad de vida, etc...
Por ellos y por lo que aportan, gracias.
En el fondo es un acto de amor ayudar a otros, desde el ofrecimiento y la aceptación de la ayuda. Nunca desde la imposición.
Conviene solicitar permiso, ofrecer y esperar su aceptación. 
Amar, también es participar en generar una vida mejor en el planeta.
A veces no se necesitan grandes gestas, a veces con vivir con amor es suficiente.
Gracias a todos y en especial a aquellos que sienten la necesidad de participar en la mejora de la vida de una persona, o un ser vivo. 
La vida es perfecta para nuestro crecimiento y las personas estamos inmersas en ella.  Todo ser  humano en su esencia más íntima desea el bien. Así que celebremos la oportunidad de crecer en conjunto y con amor para crear vida de encuentro y colaboración.