LOS JUICIOS Y EL ESTADO DE CONSCIENCIA


LOS JUICIOS Y EL ESTADO DE CONSCIENCIA

El juicio es la opinión razonada que alguien se forma sobre una persona o cosa, a partir de sus propias creencias.
Los juicios además son las flechas que lanzamos a otros seres humanos y las flechas pueden herir, pero también pueden producir otros efectos más dañinos.
¿Qué relación tienen los juicios y nuestro estado de consciencia?
Antes de contestar habrá que identificar “estado de consciencia”. El estado de consciencia esta siempre en crecimiento, el estado de consciencia es la capacidad que ver cualquier situación desde una perspectiva mayor. Para ver con mayor perspectiva hay que elevarse por encima de las situaciones, es como estar en la cima de una montaña y ver desde ahí lo que ocurre abajo.
Si somos capaces de ver con mayor perspectiva, es probable podamos entender por qué algunas personas hacen daño a otras, sin necesidad de aprobar tales actos.
Si somos capaces de ver con mayor perspectiva, conoceremos por qué un talibán hace lo que hace, que creencias personales introducidas por sus respectivos clanes familiares, clanes sociales, y clanes religiosos han hecho de esta persona un asesino sin necesidad de aprobar lo que hace. Incluso pediremos que lo encierren porqué esta persona por creencias mata.
Si somos capaces de ver con mayor perspectiva, podremos ver desde donde un familiar, un compañero de trabajo, en definitiva, un ser humano emite juicios hacia ti u otras personas. Podremos ver que creencias personales, que estados de necesidad, incluso que traumas hace que ese ser humano dispare sus flechas hacia otros seres humanos.
Si somos capaces de ver con mayor perspectiva o mayor estado de consciencia nosotros realizaremos “juicios de discernimiento” que nos permitan ver y entender las cosas sin necesidad entrar en juicios destructivos hacia quien vive la vida desde una perspectiva diferente a la nuestra.
Un juicio de discernimiento, es aquel que nos permite identificar nuestras creencias y las de otros seres humanos, viendo que todo son creencias y que estas son las responsables de los comportamientos personales de cada ser humano.
Ese mismo juicio de discernimiento, nos posibilitará no entrar en el juicio destructivo que nos daña.
¿A qué esperamos para subir a ese lugar personal, a ese pico de montaña que nos dará la perspectiva suficiente para poder transcender los juicios derivados de creencias?
¿A qué esperamos para ir dejando atrás las armas de los juicios?
¿A qué esperamos para subir sobre los lomos de nuestro crecimiento personal y auparnos a la cima, nuestra cima que nos permita ver más y mejor?
Mientras vamos subiendo, disfrutemos del camino.

CUANDO EL CUERPO HABLA




Siempre nos han dicho lo importante de aprender a escuchar a los demás, lo que no era tan habitual es que nos dijeran que aprendiéramos a escuchar nuestro ser, que aprendiéramos a escuchar nuestro cuerpo.
Formaba y forma parte de nuestra forma de vivir. Vivimos como sabemos, vivimos como hemos aprendido, vivimos según las creencias de las familias, vivimos según la sociedad de la formamos parte.
¿Y cómo vivimos?
No se puede dar una respuesta única a cómo vivimos, pues depende como he dicho anteriormente de las creencias de los clanes familiares, las creencias del clan social y el lugar geográfico donde desarrollamos nuestra vida. Lo qué si me atrevo a decir que en un alto porcentaje vivimos de puertas hacia fuera, vivimos llevados por las corrientes y no nos paramos a pensar si la corriente, es nuestra corriente. ¿Qué consecuencias tiene esto?, pues en general que llevamos ropas parecidas, hacemos el mismo tipo de fiestas, vamos a los mismos lugares, incluso pensamos parecido.
A esto planteo unas preguntas:
¿Esta forma de vivir la vida, es la que se ajusta al sentir particular de cada uno?
¿Esta forma de vivir la vida, sientes que es tuya?
¿Esta forma de vivir la vida, te aporta satisfacción, felicidad, entusiasmos, alegría?
Desde mi visión y estado de conciencia considero importante que empecemos a mirarnos hacia dentro, mirar cómo nos sentimos, mirar que emociones nos abordan.
¿Qué sientes cuando trabajas, qué sientes cuando te relacionas, qué sientes cuando estas en una celebración familiar, qué sientes cuando haces algo para no ser rechazado por los demás, qué sientes cuando vistes a la moda y cuando no, que sientes cuando descubres que no sabes lo que quieres hacer, qué sientes al descubrir que quizá no habías parado nunca a sentir y posiblemente te cueste sentir?
Lo que todos sabemos es que si la vida que llevamos no nos satisface, no nos hace estar a gusto con nosotros mismos, no nos sentimos bien el cuerpo baja de energía, y en algunos casos y después de varios años podemos enfermar.
Por tanto, cuando el cuerpo nos habla a través de una enfermedad es un momento ideal para parar y revisar nuestra vida. Es un momento ideal de empezar un trabajo de conocernos, es un momento de levantar la mirada para mirar dentro de nosotros y sentirnos. Es un momento en el cual revisar las emociones producidas por el estilo de vida.
Es un momento en el que entramos en crisis, y crisis significa cambio. Por tanto, cuando el cuerpo habla es un buen momento de escuchar y hacer cambios. Hacer cambios que nos vengan bien, cambios que nos acerquen a sentirnos bien, cambios que nos hagan felices.
Os invito a leer el libro de Anita Moorjani “MORIR PARA SER YO” donde al superar un cáncer linfático analiza el por qué enfermo, la experiencia de verse morir y los cambios que ha realizado en su vida después del cáncer.

QUÉ BELLO ES SENTIR




Qué bello es sentir al ser, qué bello es sentir al ser que llevamos dentro.
Qué bello es respirar y sentir, qué bello es respirar y sentirse, qué bello es escucharse, qué bello es conectarse con mismo, qué bello es sentir lo que demanda tu autentico ser.
Qué bello es sentir a tu pareja, qué bello es sentir a tu hermano, qué bello es sentir la naturaleza, qué bello es sentir la belleza del jardín, qué bello es sentir la humanidad, qué bello es sentir amor.
Para sentir necesitamos la voluntad de querer hacerlo, para sentir necesitamos mirar con ojos enamorados, para sentir hay que enamorarse de uno mismo, para sentir hay que enamorarse de la vida, de tu vida, de todas y cada una de las cosas que estás viviendo. Enamorarse del mensaje que tiene para ti un dolor, enamorarse del mensaje que tiene para ti el amor, enamorarse del mensaje que tiene para ti el sentimiento que no te gusta tener, enamorarse de los mensajes que tienen para ti las relaciones familiares, las relaciones laborales, las relaciones en general.
Te propongo que imagines que tus ojos ven belleza en todo en lo que enfocas, te propongo que tu mente vea belleza en todo lo que imagina, te propongo que tu mente deje de juzgar las cosas como buenas o malas, te propongo que para adquirir mayor perspectiva te imagines en lo alto de una montaña. Te propongo que imagines que todo lo que ocurre en nuestro mundo lo hemos diseñado nosotros con el último fin de llegar amarnos. Te propongo que imagines que desde lo alto de esa montaña en la que estas entiendes el por qué cada ser que habita en el mundo decide vivir la vida haciendo lo que hace. Te propongo que ahora te sitúes o posiciones donde mejor se sienta tu ser. Quizá lejos de un talibán, que ahora entiendes el porqué de sus actos, quizá cerca de esa persona que con su mirada abraza tu ser, quizá cerca de ti. ¿Qué te parece?, qué te parece tener activo un juicio de discernimiento que te haga amar y ver todo con esa nueva perspectiva que te aporte paz, serenidad, entendimiento y amor.  
Y ahora siente, siente como reacciona tu ser ante lo que acabas de leer. ¿qué te aportan estas letras? Te aportan paz, te aportan indiferencia. ¿qué te aportan?
“Qué bello es sentir!”